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Desde
la entrada en vigor de la Ley de Prevención de Riesgos
Laborales en el año 1995 la construcción en nuestro país no
ha parado de acrecentar la lista de accidentados tanto en obra
pública como en obra privada.
La
burocracia excesiva acompañada de ausencia de cultura preventiva son
algunos de los aspectos que influyen a la hora de contabilizar
los accidentes laborales en este sector.
¿Todos
los trabajadores de
la obra tienen conocimiento exhaustivo del plan de seguridad?
Saben cuáles son sus riesgos específicos y generales de la
obra que están ejecutando? ¿Existe una auténtica implicación
por parte de todos los estamentos de la empresa? ¿Se
considera suficiente y adecuada la formación que reciben los
trabajadores de su servicio de prevención?
La
formación.
La
búsqueda de soluciones a estos problemas no es fácil pero
hay determinados aspectos que ayudarían a minimizar los
riesgo y comenzar a pensar en el concepto de cultura
preventiva.
La
formación tiene que ser la herramienta básica para poder
ejecutar de una forma eficaz y eficiente la obra tanto en el
aspecto técnico como en el aspecto de la seguridad y salud.
Las
excesivas facilidades para la creación de empresas del sector de la construcción con una ausencia de formación
teórico – práctica que garantice unos conceptos mínimos
de calidad y seguridad en el trabajo, agravado con la entrada
masiva de inmigrantes con una cultura distinta y una
forma de trabajar
La
formación reglada y continua para el sector de la construcción
tiene que ser el pilar central que nos permita alcanzar el
concepto de cultura preventiva que hoy en día carecemos. sin
formación no debe haber profesión.
Subcontratas
El
exceso de contratas, subcontratas o trabajadores autónomos
también es uno de los elementos que incide de forma
significativa en la creación de accidentes laborales, el
exceso de contratación de estas empresas, el trabajo a
destajo, y una cadena interminable de subcontratas que provoca
que quien ejecute el trabajo lo realice en unas condiciones
económicas insuficientes invitándole a finalizar los
trabajos de forma rápida. Es imposible adquirir una cultura
preventiva cuando la relación contractual reúne las características,
insuficiencia económica y rapidez.
Tendría
que existir una regulación específica para la subcontratación
de actividades en el sector de la construcción que permita
controlar en todo momento que empresas intervienen en la
ejecución de la obra y en que condiciones se ejecuta dicha
actividad.
Descentralización
Por
último incidir en la descentralización que debería adquirir
la prevención de riesgos laborales, seríamos más eficaces
con la intervención de las comunidades autónomas y la
administración local, regulando ciertos aspectos de la
prevención como por ejemplo el control documental y
inspecciones por parte de miembros cualificados de la
administración local.
Calafell,
Abril de 2005
Josep
Solé Ramon
Técnico
en Prevención Riesgos Laborales
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