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Ernesto Ramon Seijo
Iramain
Técnico Superior en Prevención de Riesgos Profesionales
¿La
Prevención y los inmigrantes?
“Inmigrante
o emigrante, llegado o retornado.”
Son visiones netamente jurídicas que intentan ver un vaso
medio lleno o medio vacío; no obstante en todos los casos lo importante es el contenido, cosa en la que
casi nadie se detiene a pensar.
Igual que tantos otros soy el producto de emigrados hacia
otras tierras y tanto como otros soy quien retorna, y como mis
antecesores con una idea simple. VIVIR adecuadamente.
Claro está que sin elegir un punto cardinal o un hemisferio,
el hombre tiene en su naturaleza una conducta más o menos nómada,
y con sus defectos y virtudes intenta cumplir este simple
objetivo.
Ya sabemos que esto no es nuevo, es tan viejo como el hombre
mismo o tal vez más aún. También lo es el adjetivo que hace
a la manera de vivir, y se relaciona con un momento, una
sociedad, pero ante todo ese adjetivo es una necesidad y a la
vez una decisión del ser humano.
Todos, los antiguos y los contemporáneos han emigrado por
esta tierra y lo seguimos haciendo con el mismo fin.
En el transcurso de la vida del hombre siempre, y de manera
asociada a su conducta social y movediza, ha estado
singularmente unido el concepto y el deseo de protección y
seguridad.
Si bien las culturas valores personales y familiares de los
hombres son diferentes en todos los casos, todos tenemos el
mismo objetivo intrínseco.
Cuando hablamos de Prevención, Seguridad, Calidad, Protección,
simplemente estamos nombrando las herramientas para vivir
mejor. Me atrevo a decir que no existe en la España de hoy
nadie que no sepa de que se tratan y para que sirven esas
herramientas, y menos aún nadie que no quiera aprender a
usarlas en su beneficio.
Aunque parece que si hay algunos que prefieren ver el vaso
medio vacío.
En la era de la comunicación y el acercamiento de los
hombres para un fin global y productivo, existen sistemas que
se han quedado en un concepto ya muy antiguo.
No son criticables; Están, simplemente están. Y están
porque se aceptan.
Pero su existencia no colabora con el objetivo natural del
hombre, y mucho menos colabora con su protección y seguridad.
Inmigrantes o emigrantes según el punto desde el que se
mire, somos todos PERSONAS. iguales que el observador y con idénticos
deseos.
Mientras escribo este artículo o mientras usted lo lee tal
vez alguna persona se haya accidentado, mientras las
estructuras políticas y burocráticas se ponen de acuerdo,
mientras las leyes se acomodan al tiempo real de las cosas,
mientras sabe Dios que intereses traban o interrumpen el
avance de los sucesos, hay personas que se accidentan.
Tal vez y como siempre tendremos que inventar nuevas
herramientas para hacer nuestro trabajo y somos capaces de
hacerlo pero debemos tener muy claro que
Cada vez que hablemos de seguridad de los inmigrantes como
algo especial, estaremos más lejos de la solución preventiva
que necesitan las PERSONAS.
Barcelona, 22 de Febrero de 2006.
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