El tribunal considera
probado que el 1 de julio de 1998 Ana Belén H.H.
sufrió una descarga eléctrica al
bloquearse una pieza en la máquina con la que
trabajaba.
Ésto se debió a
la "ausencia, puenteo o incorrecto funcionamiento
del diferencial que salvaguardaba el circuito
eléctrico en el que operaba dicha máquina".
Este accidente hizo
que la trabajadora quedara en estado vegetativo
Este accidente
laboral hizo que Ana Belén, que tenía 20 años,
quedara en estado vegetativo.
Además, sufre
total ausencia del lenguaje,
visión abolida y su capacidad de comprensión es muy
limitada.
Ante estos hechos,
la familia de la joven decidió
llevar el caso ante los tribunales.
Ahora, tras
casi ocho años de proceso, la sentencia ha puesto
fin a este largo contencioso con la condena
al empresario como autor responsable de un
delito de lesiones
imprudentes.
Además,
esta indemnización es una de las más altas
de la historia para un accidente laboral
grave.