Un
estudio de varios profesionales del INSL analiza su
incorporación laboral
Los trabajadores inmigrantes
sufren mayor proporción de accidentes laborales que la
población no extranjera. Sin embargo, este colectivo de
trabajadores acostumbran a tener menos días de baja por
enfermedad que los trabajadores locales. Un estudio
realizado por profesionales del Instituto Navarro de
Salud Laboral (INSL), dependiente del departamento de
Salud, analiza las características de la población
inmigrante en Navarra y los efectos de su incorporación
al mercado laboral. Su mayor inestabilidad y precariedad
laboral explicarían, junto al desempeño de actividades de
mayor riesgo, una siniestralidad superior. Y también en
parte que vuelvan antes al puesto de trabajo tras la
baja.
El trabajo, titulado
«Mercado de Trabajo, salud laboral e inmigración», lo
suscriben Ángel Parra; Jesús Fernández Baraibar, Vega
García López, José Ramón Ayestarán y Estrella Extramiana,
y se incluye en el último número de la revista «Anales
del Sistema Sanitario de Navarra», dedicado
monográficamente a las enfermedades emergentes
relacionadas con el fenómeno migratorio.
Sus autores hacen una
aproximación «provisional» a la siniestralidad laboral
del colectivo inmigrante. Aunque advierten de que
«todavía no se dispone de datos suficientes para calcular
índices fiables de accidentabilidad», no pueden obviar la
existencia de una mayor siniestralidad en este colectivo.
Por ejemplo, entre enero y septiembre de 2005, el 15% de
los accidentes laborales en Navarra recayeron en
inmigrantes, cuando éstos sólo suponen el 10% de la
población ocupada.
De los 1.414 casos de
accidentes laborales entre inmigrantes que se registraron
en 2005, el 42,7% se produjeron en la construcción (uno
de los sectores con más ocupación extranjera), un 26,4%
en la industria, otro 25% en actividades del sector
servicios y casi un 6% en la agricultura. Prácticamente
el 99% de las lesiones fueron de carácter leve.
Dentro del colectivo
inmigrante, la siniestralidad laboral tiene nombre
masculino en el 85% de los casos, y en cuatro de cada
diez, el afectado tenía una edad comprendida entre los 30
y los 39 años.
Los autores del estudio
citan como posibles causas de esta mayor accidentabilidad
el hecho de que los inmigrantes se concentren en
«actividades de mayor riesgo intrínseco» como
construcción, limpiezas y agricultura, etc. junto a
«factores coadyuvantes» como la mayor inestabilidad y
precariedad laboral que afectan a este colectivo. Señalan
que la irregularidad en la contratación afecta al 34% de
los trabajadores extranjeros y el 71% de los contratados,
lo está de forma temporal.
El estudio detalla
también las aportaciones positivas de la incorporación de
inmigrantes al mercado de trabajo. Así, destaca que su
presencia contribuye a un incremento de la actividad
económica «al cubrir puestos que han dejado vacantes los
trabajadores autóctonos», proporcionando así mano de obra
a sectores como la construcción, la industria y los
servicios. Su aportación a la economía foral «también es
positiva en términos de renta, consumo e inversión» como
también lo es, señalan, el balance que resulta entre el
gasto público que suponen y los ingresos y cotizaciones
sociales que aportan.
Finalmente, abogan por
propiciar una «adecuada integración» de estas personas,
teniendo en cuenta que «el 60% afirma su voluntad de
quedarse en Navarra»