«Doy gracias a Dios por estar vivo». De este modo se
expresaba ayer por la tarde Antonio Pujadas, vecino de
Inca, de 36 años, en el hospital de Son Llàtzer, horas
después de haber sufrido un accidente laboral en el
término de Sencelles.
El suceso tuvo lugar alrededor de
las nueve y media de la mañana en una bifurcación del
Camí de Jornets, a la altura del kilómetro 4 de la
carretera entre Inca y Sencelles. Antonio Pujadas trabaja
para una empresa de telefonía y estaba subido a un poste,
por donde también pasaba un cable de electricidad de baja
tensión de una línea particular. Al parecer, Antonio tocó
sin querer el cable con los codos y se electrocutó. El
trabajador quedó inconsciente y como llevaba el cinturón
de seguridad no cayó al suelo, aunque quedó colgando del
poste.
Su compañero llamó a los
servicios de emergencia y se desplazó hacia la carretera
para que lo vieran. En breve se personaron en el lugar
efectivos de la Policía Local de Sencelles, 061, Guardia
Civil y Bombers del Consell de Mallorca, que rescataron a
Antonio del poste. A través del 112 se había movilizado a
los servicios de emergencia.
Una ambulancia asistió al herido
en la zona y posteriormente lo trasladó a Son Llàtzer,
donde quedó hospitalizado en observación, con una
fractura de escápula. También se le realizaron una serie
de pruebas para saber si tenía lesiones internas.
Antonio recibió ayer por la tarde
a Ultima Hora en el hospital y explicó: «Llevo 15 años en
este oficio y jamás me había pasado algo igual, tengo que
dar las gracias a Dios porque estoy vivo». «Estaba
trabajando, no vi que había un cable, sentí un golpe de
corriente y quedé sin conocimiento. Estoy bien y cuando
me recupere y salga de aquí (el hospital) volveré a
trabajar», agregó el operario. El caso pasó a manos de la
Guardia Civil, que inició una investigación para aclarar
las causas del accidente. Un inspector de la Conselleria
de Treball del Govern también se desplazó al lugar y
grabó imágenes.