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Las mutuas, a un paso de escindir sus servicios de prevención ajenos

 La ley va a obligar a las mutuas a escindir sus actividades como servicios de prevención ajenos. Una medida que se estima puede afectar a cerca de 6.000 trabajadores.

 El borrador de Real Decreto que regula las actuaciones de las mutuas como entidades que, además de gestionar la cobertura por accidentes laborales, prestan servicios de prevención ajenos a sus asociados, promete importantes cambios en el sector. La principal es la que contempla la separación física y contable de este tipo de actividades.

Aún no hay fecha definitiva de entrada en vigor de este decreto, pero la mayoría de las veintinueve mutuas españolas se prepara ya para abordar este nuevo escenario. Si bien desde Amat, la asociación que las agrupa, prefieren esperar a ver qué dispone finalmente la norma, algunas mutuas hablan ya de cómo les va a afectar.

Así, si en el plano organizativo y funcional de estas entidades los cambios no se consideran preocupantes, "el cambio de personalidad jurídica y sus consecuencias afecta a un volumen de compromisos empresariales y, sobre todo laborales, que deberán ser tenidos en cuenta", según Ramón Armengou, director gerente adjunto de Asepeyo.

Algunas fuentes estiman en 6.000 los trabajadores del sector que se van a ver afectados por un cambio de sociedad para la que trabajan. Básicamente se trata de todos aquellos adscritos a los servicios de prevención que las mutuas prestas a sus asociados. Este movimiento de trabajadores lo tendrá que gestionar el departamento de recursos humanos de cada una de estas entidades.

Hasta que no se aclare el marco legal, es probable que las empresas sean prudentes con las contrataciones. Pero, en general, se podría decir que las perspectivas para el empleo no son malas por el propio auge de las buenas prácticas de prevención laboral en las empresas.

A juicio de Eduardo Villa, subdirector general de Mutua Universal, "durante los próximos dos años, la necesidad de personal técnico -especialistas en prevención de riesgos laborales- crecerá un veinte por ciento a la vez que se van a duplicar las plazas para médicos, enfermeros o ATS para el área de vigilancia de la salud".

Esta previsión de aumento del empleo vendrá por dos vías. Por un lado, debido a la mayor cultura preventiva dentro de las mismas empresas. Así, algunos expertos empiezan a detectar cómo las organizaciones se están tomando la seguridad laboral como algo que va un poco más allá del propio cumplimiento de los aspectos formales de la ley. Algo que redunda, además, en la mejora de los índices de siniestralidad.

A por la microempresa

Por otro, están las micropymes; es decir, las sociedades con menos de veinticinco empleados. Es aquí donde aún queda mucho por hacer. El problema principal es que los gestores de las organizaciones de menor tamaño "ven la prevención laboral como un coste más que una inversión", explica Eduardo Villa.

Para lograr concienciar a estos nuevos clientes, el sector tendrá que recurrir a fórmulas imaginativas. Sin embargo, en la batalla entre mutuas y empresas privadas, la balanza se puede decantar más a favor de éstas últimas. En definitiva, ganará quién sea capaz de ofrecer un servicio personalizado y de calidad.

Es a su vez esa vocación de servicio la que marca la rentabilidad de una actividad que exige personal especializado y muchos recursos, mientras que los márgenes, debido a la creciente competencia, son estrechos. Si los ingresos por servicios ajenos de prevención de una mutua pueden representar el cuatro o cinco por ciento de los recursos económicos que gestionan, los empleados dedicados a este servicio pueden alcanzar el veinticinco por ciento de la plantilla.

Abrir nuevas oportunidades de negocio

La entrada en vigor de la primera ley de prevención de riesgos laborales –Ley 31/1995 de 8 de noviembre– potenció el sector tanto desde el punto de vista profesional como empresarial. Fue la primera vez que se ponía en papel qué formación otorgaba el título acreditativo a los profesionales para ejercer las funciones de técnico en prevención. Asimismo, las mutuas y los servicios de prevención ajeno se enfrentaban a un mercado con claras perspectivas de futuro. Fruto de este crecimiento son las más de cuatrocientas firmas –veintinueve mutuas– que se reparten el mercado de la prevención en España.

¿Cómo se puede competir? Según Javier Blasco, gerente de Preventium, la respuesta está en la especialización y la asociación: "Todos somos consultores y ejercemos la prevención en un mercado muy atomizado. Las empresas de servicios de prevención tienen ahora la oportunidad de captar el negocio al que no pueden llegar las mutuas especializándose en determinadas áreas o asociándose para aumentar su mercado".

Por otra parte, Blasco también señala las labores de márketing, atención y fidelización del cliente y eficiencia en la prestación del servicio como valor añadido diferencial que inclinará la balanza hacia el lado de las empresas que presten servicios de prevención ajeno específicos en detrimento de las mutuas que aún no hayan desligado sus funciones. Pese a este esfuerzo, Blasco reconoce que aún existe una falta de cultura preventiva que sería injusto achacar al mercado: "Los agentes sociales y los empresarios también tienen que contribuir a esta tarea".

Fuente: Expansión y Empleo
13 y 14 de noviembre de 2004

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