El ministro de Trabajo
y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, anunció que un primer
informe preliminar de la Inspección de Trabajo sobre el
accidente de Burgos, en el que fallecieron diez personas,
revela que existió un “incumplimiento elemental” en
materia de prevención de riesgos laborales. “Con
independencia de las causas que motivaron la explosión, se
aprecia un incumplimiento elemental en materia de prevención
de riesgos laborales, ya que la ley prohíbe que los
vestuarios de una obra se usen para otras cuestiones”, dijo.
Jesús Caldera recordó que se trata de un primer informe
pero que “se derivarán las oportunas responsabilidades”
en función de las conclusiones finales de los investigadores
del caso. “Parece evidente que algo se ha hecho mal”,
apuntó. El ministro realizó estas afirmación durante un
acto con la consejera de Asuntos Sociales del Gobierno de
Andalucía en la Delegación del Gobierno de Sevilla.
Por su parte, el vicepresidente segundo de la Junta y
consejero de Economía y Empleo, Tomás Villanueva, resaltó
la plena colaboración del Gobierno regional para que se
conozcan “exactamente” los motivos del accidente.
Mientras, las primeras hipótesis de los sindicatos para
personarse contra la empresa Arranz Acinas por la explosión
también apuntan a que la compañía incumplía el decreto
379/2001 sobre almacenamiento de productos químicos, uno de
los reglamentos de desarrollo de la Ley de Prevención de
Riesgos Laborales.
La coordinadora regional del Servicio Técnico de
Asistencia Preventiva de UGT, Laura Mínguez, explicó que esa
normativa contiene obligaciones específicas para el
almacenamiento de productos químicos como la gasolina si se
superan los 50 litros, “algo que parece claro, porque la
empresa, en su comunicado del jueves, habló de depósitos”
almacenados en su local situado en la calle Sauce número 2
del barrio de Gamonal.
Mínguez concretó que, de haberse superado esa cantidad de
combustible, el reglamento establece que las estructuras,
techos y paredes del local deberían tener una resistencia al
fuego RS-120, lo que supone que en las dos horas posteriores
al incendio el habitáculo debe mantenerse en las mismas
condiciones, sin sufrir daño alguno. “Si el local hubiese
estado recubierto de hormigón, no se hubiera extendido el
fuego, ni se hubiera producido la nube tóxica que acabó con
la vida de los trabajadores por el poliuretano”, dijo. La
misma normativa indica que si se superan los 50 litros, es
obligatorio que el local cuente con dos accesos
independientes. “Sólo tenía una salida. Si hubiese tenido
dos, los obreros podrían haber escapado”, agregó.
Por otra parte, UGT y CCOO presentarán una denuncia
conjunta ante la Fiscalía. Según el secretario regional de
UGT, Mariano Carranza, solicitarán ser parte interesada en
todo el proceso administrativo, para poder disponer de toda la
información y personarse como acusación particular.
Fuente de los datos: 18/01/2005