La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtió de que la crisis económica mundial provocará "dolorosas reducciones" en el salario real de millones de trabajadores de todo el mundo durante el próximo año.
En concreto, la OIT, basándose en las últimas estimaciones de crecimiento realizadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), estima que los salarios reales crecerán un máximo del 1,1% en 2009, frente al 1,7% de 2008.
La Organización cree posible que incluso los salarios disminuyan en un amplio número de países, incluyendo las economías más grandes. En general, prevé que el crecimiento de los salarios en los países industrializados se situará en 2009 en el -0,5%, frente al 0,8% de este año.
Así, el director general de la OIT, Juan Somavia, advirtió de que a los 1.500 millones de trabajadores asalariados del mundo se les avecinan "momentos difíciles".
"El crecimiento económico lento o negativo, junto con los precios muy inestables de los alimentos y la energía, erosionarán el salario real de muchos trabajadores, en particular de los hogares pobres y de bajos ingresos. Las clases medias también se verán gravemente afectadas", manifestó Somavia.
La OIT afirma en su informe que esta perspectiva "desalentadora" se presenta después de una década en la que los salarios no lograron progresar al mismo ritmo que el crecimiento económico.
De hecho, entre 1995 y 2007 cada 1% adicional del crecimiento anual del PIB per cápita generó un aumento de sólo el 0,75% en el crecimiento anual de los salarios. Como resultado, en casi tres cuartas partes de los países del mundo disminuyó la proporción del trabajo sobre el PIB.
Además, mientras la inflación se mantenía baja y la economía mundial crecía a una tasa del 4% anual entre 2001 y 2007, el crecimiento de los salarios quedó rezagado, aumentando en menos de un 2% anual en la mitad de los países del mundo.
Mientras que en periodos expansivos de crecimiento económico los salarios aumentan a un ritmo menor que el PIB, en épocas de recesión reflejan un descenso mucho mayor que el que experimenta la economía. De esta forma, entre 1995 y 2007, por cada 1% en el que cayó el PIB per cápita, los salarios promedio disminuyeron en 1,55 puntos porcentuales, un resultado que, según la OIT, debe tenerse en cuenta ante la actual crisis económica.
La OIT también constata grandes diferencias regionales, de manera que el crecimiento anual de los salarios reales se acercó al 1% e incluso menos en la mayoría de los países industrializados y en América Latina, pero alcanzó el 10% o más en China, Rusia y en otros países en transición. CRECEN LAS DESIGUALDADES SALARIALES.
El informe apunta asimismo que desde 1995 la desigualdad entre los salarios más altos y los más bajos ha aumentado en más de dos tercios de los países analizados, alcanzando con frecuencia niveles socialmente insostenibles.
Entre los países desarrollados, Alemania, Estados Unidos y Polonia están entre aquellos en los que la brecha entre los salarios más altos y los más bajos creció con mayor rapidez. También aumentó la desigualdad de manera considerable en países como Argentina, China y Tailandia.
Entre los países que han conseguido reducir las diferencias salariales se encuentran España y Francia, así como Brasil e Indonesia, aunque en estos dos últimos países la brecha sigue siendo alta.
Al mismo tiempo, la OIT alerta de que la brecha salarial por género todavía es elevada y se reduce con mucha lentitud. Así, aunque cerca de un 80% de los países con datos disponibles han registrado un aumento del coeficiente de los salarios promedio femeninos y masculinos, la magnitud del cambio es pequeña y en algunos casos insignificante.
En la mayoría de los países los salarios de las mujeres representan en promedio entre 70% y 90% de los salarios de los hombres, pero la OIT señala que no es difícil encontrar tasas mucho más bajas en otras partes del mundo, sobre todo en Asia.
En este contexto, la OIT emplaza a los gobiernos a manifestar un "sólido compromiso" con la protección del poder adquisitivo de los asalariados y estimular, así, el consumo interno. En primer lugar, recomienda a los interlocutores sociales buscar fórmulas para prevenir una reducción posterior de la parte del PIB destinada a los salarios con respecto a la proporción asignada a los beneficios.
En segundo lugar, destaca que los salarios mínimos deberían proteger de manera eficaz a los trabajadores más vulnerables y en tercero, que los salarios mínimos y la negociación salarial deberían ser complementados con la intervención pública, por ejemplo, a través de medidas de apoyo a los ingresos.
El estudio de la OIT constata que una reactivación de los salarios mínimos en el mundo durante los últimos años como medio para reducir las tensiones sociales que son consecuencia de las crecientes desigualdades. Concretamente, el periodo 2001-2007, los salarios mínimos aumentaron en el mundo a una media del 5,7% anual en términos reales y se incrementaron en proporción a los salarios medios.