De los 155 accidentes con fallecidos del pasado ejercicio,
53 se produjeron durante el trayecto, 53 por patologías no
traumáticas, y 49 en el puesto de trabajo.
Menos accidentes y menos fallecidos. Ése es el balance de
la siniestralidad laboral registrada en la región en 2004,
unos datos alentadores que siguen descendiendo por segundo
año consecutivo. Así lo aseguró ayer el consejero de
Empleo y Mujer, Juan José Güemes, lo que le llevó a
recalcar que «la Comunidad de Madrid es una de las que
tiene el menor índice de siniestralidad de España, por lo
que es una de las regiones más seguras, al figurar entre
las cinco primeras con menos accidentes mortales: 4,12 por
cada 100.000 habitantes».
El total de siniestros fue de 136.167, un 7,18 por ciento
menos que en 2003 (146.700). Los leves, que llevan
aparejados baja laboral, siguen situándose en cabeza del
«ránking», aunque disminuyeron un 6,82 por ciento. Esta
tendencia se repitió en los 1.165 graves, que
experimentaron una reducción cercana al 30. La caída se
repitió en todos los sectores, sobre todo en el de
servicios, con un 33,49 por ciento menos de casos; seguido
del de la construcción, con un 29,56 siniestros menos, y,
por último, el industrial, con un 17,73.
Con todo, el descenso más acusado se produjo en los
accidentes con resultado de muerte, al bajar un 8,82 por
ciento, con un total de 155 fallecimientos. No obstante,
esta cifra arroja de media una muerte cada dos días. Dentro
de este capítulo «negro», el sector servicios
-hostelería, transporte, sanidad, comercio, etc.- es el que
lidera la tabla, con una subida del 27,78 por ciento (69
muertes, frente a las 54 de los doce meses precedentes), un
incremento que Güemes relacionó con los accidentes de
tráfico (14) y las patologías no traumáticas (38)
-derrames cerebrales e infartos, entre otras causas-, que no
están relacionados con las condiciones de seguridad en el
trabajo, sino con las condiciones de vida del trabajador.
Por contra, los producidos en el sector de la construcción
descienden un 17,07 (16 y 18), al igual que en la industria,
con un 11,11 menos (34 y 41).
Por lo que respecta al modo de producirse, la mayoría de
los siniestros con víctimas mortales tienen lugar «in
itinere» o por accidente de tráfico en los desplazamientos
con destino o salida del puesto de trabajo (34,2), con 53
casos; el mismo porcentaje se produce por las denominadas
patologías no traumáticas, con 53, mientras que el 31,6
por ciento restante, 49, son los considerados accidentes de
trabajo en sentido estricto, al producirse en el puesto
laboral por estar estrechamente ligados al incumplimiento de
las medidas de seguridad y prevención de riesgos laborales,
una circunstancia que provoca la mayoría de los siniestros
graves, explicó Güemes.
Así, dentro de éste último apartado, de los 49
fallecimientos considerados accidentes laborales propiamente
dichos, la situación se invierte y es el sector de la
construcción el que se lleva la palma, con 25 siniestros
mortales, «debido a su mayor riesgo », y, en general en
trabajadores con contrato temporal, precisó el consejero,
seguido del sector servicios, con 17, y el de la industria,
con 7. En cuanto a las causas de estos últimos, el 34,7 por
ciento se produce como resultado de una caída, el 26,5 al
quedar atrapado el operario y el 11,3 a consecuencia de
quedar sepultado.
La secretaria de Salud Laboral de UGT, Marisa Rufino,
calificó el número de fallecidos de «demasiados», y
mostró su inquietud por el aumento de las víctimas del
sector servicios. Indicó que la mayoría de los siniestros
se evitarían si los empresarios cumplieran la ley, un
aspecto que deben exigir las administraciones; por ello,
criticó a Güemes por incumplir los acuerdos del Plan de
Riesgos Laborales y no poner en marcha los convenios.