La
Federación
de
Construcción
y Madera
de
CC.OO.
Cataluña
solicita
como
acción
popular
siete
años de
cárcel
para el
presidente
de la
inmobiliaria
Habitat,
Bruno
Figueras,
por la
muerte
de cinco
operarios
y las
lesiones
que
sufrieron
otros
dos en
accidente
laboral
el 27 de
julio de
2006,
cuando
trabajaban
en la
construcción
de una
galería
de
servicios
en la
calle
Almogàvers
del
distrito
22@ de
Barcelona.
El
sindicato
pide la
misma
pena
para
otras
tres
personas:
el
entonces
director
general
de
Habitat,
Francisco
Cirera,
el
encargado
de la
obra y
el jefe
de obra.
Asimismo,
solicita
una pena
de tres
años
para
otras
cuatro
personas:
dos
técnicos,
un
subcontratista
y su
encargado.
En
total,
todas
las
condenas
suman 40
años de
cárcel
"por no
haber
tomado
medidas
preventivas
y haber
cometido
una
imprudencia
grave"
en la
ejecución
de la
obra en
la que
se
produjo
el
siniestro.
La
calificación
de la
acción
popular
de
CC.OO.
llega
tras
hacerse
pública
la de la
Fiscalía,
que
solicita
que se
condene
al
presidente
y al
director
general
del
grupo
Habitat
a dos
años de
prisión
y una
multa de
15.000
euros.
El
Ministerio
Público
les
acusa de
cinco
delitos
de
homicidio
por
imprudencia
y otros
dos de
lesiones
por
imprudencia,
igual
que al
encargado
de la
obra, al
arquitecto
técnico
jefe de
los
trabajos
y al
coordinador
de
seguridad
y salud
de la
promotora
de la
obra.
Estos,
en
cambio,
se
enfrentan
a una
pena de
cuatro
años de
prisión
porque
la
fiscal
también
les
acusa de
un
delito
contra
los
derechos
de los
trabajadores.
Por
su
parte,
el
arquitecto
técnico
que
dirigía
la
ejecución
del
proyecto
se
enfrenta
a una
pena de
dos años
y seis
meses,
así como
a una
multa de
7.500
euros,
por un
delito
contra
los
derechos
de los
trabajadores
y cinco
faltas
de
homicidio
por
imprudencia
y otras
dos de
lesiones
por
imprudencia.
La
fiscal
sostiene
en su
escrito
de
acusación
que el
jefe de
obra y
el
encargado
no
tomaron
ninguna
medida
de
seguridad
antes de
ordenar
a las
víctimas
que
bajaran
a
trabajar
en una
zanja de
canalización
de
"importantes
dimensiones"
--tenía
5,10
metros
de
profundidad,
cuatro
de ancho
y 12,5
de
largo--,
y sabían
que el
muro de
contención
no había
sido
apuntalado.
En
cuanto
al
escrito
de
acusación
de
CC.OO.
señala
que los
mandos
directos
hicieron
trabajar
a los
fallecidos
en el
interior
de una
zanja de
grandes
proporciones
sin
tomar
ninguna
medida
de
seguridad
de
apuntalamiento
ni
salida
de
emergencia.
A
Bruno
Figueras
y a
Cirera
les
acusa de
haber
cometido
una
imprudencia
muy
grave,
puesto
que el
proyecto
de
urbanización
en el
cual se
encontraba
la
zanja,
que
tenía
que
contener
una
galería
de
servicios,
no
disponía
de
estudio
ni de
plan de
seguridad,
y
tampoco
se había
nombrado
técnico
coordinador
de
seguridad
que
velase
por la
prevención
de
riesgos
en la
obra.
El
sindicato
recuerda
que la
zanja,
que se
encontraba
sometida
lateralmente
a las
vibraciones
originadas
por el
tráfico
y que
presentaba
zonas
húmedas
en sus
paredes
laterales
que
debilitaban
la
consistencia
del
terreno,
se
hundió
sepultando
a siete
trabajadores
que se
encontraban
en su
interior.
Añade
que el
accidente
"puso de
manifiesto
que
Habitat
desarrollaba
su
actividad
mediante
una
constelación
de
empresas
que
actuaban
de forma
descoordinada"
y "la
subcontratación
en
cadena
contribuyó
al
descontrol"