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La Asamblea Nacional francesa ha
aprobado finalmente la reforma de la jornada laboral de 35
horas, a pesar de las numerosas protestas que el proyecto ha
generado dentro del mundo sindical.
La medida, que pasó por la Cámara
Baja en primera lectura, contó con 370 votos a favor y 180 en
contra, y será revisada por el Senado a partir del 1 de
marzo. El Gobierno galo, como indicó el primer ministro Jean
Pierre Raffarin decidió mantener su reforma, a pesar de las
manifestaciones que llevaron a la calle a entre 300.000 y
500.000 manifestantes un día antes.
Los sindicatos, además, han
anunciado que proseguirán con las movilizaciones. El eslogan
con el que el centroderecha ha resumido su proyecto de ley es
"permitir trabajar más a quienes quieran ganar más",
mientras para la izquierda se trata de liberalizar el mercado
de trabajo.
La oposición socialista y
comunista ha batallado en las cámaras legislativas contra el
texto y consiguió retrasar el día de aprobación del
proyecto, tras presentar un número ingente de enmiendas. Los
cambios introducidos por el Gobierno supondrán un aumento del
techo de horas extraordinarias mensuales.
Además, se estimularán las
negociaciones dentro de cada empresa para ampliar la jornada y
dejará que las vacaciones acumuladas por las 35 horas puedan
ser intercambiadas por dinero o cursos de formación.
El único límite máximo será,
ahora, el legal de 48 horas semanales y las cuatro semanas de
vacaciones pagadas al año, aunque la jornada de referencia en
la función pública seguirá siendo de 35 horas semanales.
Asimismo, la ley prolonga
otros tres años la exención especial de la aplicación
general de la jornada de 35 horas para las empresas que tienen
20 o menos trabajadores.
A pesar de la presión de la
patronal y de los sectores más liberales de la centroderecha,
ni el Gobierno ni el presidente Jacques Chirac han accedido
nunca a una derogación de la ley, aunque la acusan de haber
reducido la competitividad de la economía gala.
El Partido Socialista ha
criticado que se trata sólo de una actitud estética, pero
que la verdadera intención del centroderecha es "matar
las 35 horas". Considerada como una "adquisición
social", y defendida por el 77% de los franceses. La
jornada de 35 horas fue la medida más importante adoptada por
el precedente Gobierno socialista, que permitió, entre 1998 y
2002, crear 350.000 empleos en Francia.
Fuente de los datos: Europa
Press. 14/02/2005
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