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Un
día luctuoso para el mundo del trabajo: al menos
nueve personas perdieron la vida mientras
trabajaban, poniendo de nuevo a flor de piel el
debate sobre la seguridad en el trabajo, en un país
en el que se registraron, entre enero y octubre
del año pasado, 1.214 muertes por accidente
laboral.
A las ocho y media de la mañana , en la planta
baja de un edificio en la confluencia de las
calles Sauces y Sáez Alvarado, en Burgos, se
produjo una explosión del combustible almacenado
junto con las herramientas de trabajo de una
empresa constructora. A consecuencia de la explosión
siete trabajadores fallecieron, y cinco más
fueron hospitalizados en estado crítico o muy
grave. Seis de las siete personas fallecidas eran
de nacionalidad española, y una marroquí.
El lugar del siniestro era utilizado por los
operarios de la empresa Arranz Acinas, que
construye el carril-bici de la ciudad, para
cambiarse de ropa cada mañana. Según las
primeras investigaciones, la explosión se pudo
producir al manipular alguno de los trabajadores
una garrafa de combustible, según la subdelegación
del Gobierno en Burgos, mientras un grupo de unos
quince operarios se cambiaban de ropa para
comenzar su jornada laboral.
Agencia
EFE
. Enero 2005
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