Remitió a su víctima numerosos
correos electrónicos durante varios años, el último de
ellos ofreciéndole "sexo o violencia"
La Fiscalía de Valladolid
solicita inicialmente una pena de tres meses de cárcel por
delito de acoso sexual contra un joven de 26 años e
iniciales iniciales P.S.H, ex trabajador de una empresa
radicada en el Parque Tecnológico de Boecillo que,
supuestamente, durante casi dos años se dedicó a remitir
a una compañera de trabajo numerosos correos electrónicos
conminándola a salir con él o, como así recogía el
último de los mensajes, atenerse a las consecuencias.
En su escrito
de calificación provisional, la acusación pública
califica los hechos de delito de acoso sexual (artículo
184.1 del Código Penal) y, amén de la pena privativa de
libertad, solicita la prohibición de que el acusado se
aproxime a su víctima a no menos de 200 metros por espacio
de 4 años y que la indemnice con 3.000 euros, según
informaron a Europa Press fuentes jurídicas.
La víctima,
quien se encuentra representada por la Asociación de
Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos
Tratos de Valladolid (ADAVASYMT), comenzó en julio de 2003
a recibir correos electrónicos en su ordenador de parte
del imputado, quien compartía con ella departamento en la
misma empresa y pretendía iniciar relaciones.
Así, a cada
declaración de amor del acusado y la correspondiente
negativa de la pretendida siguieron distintos correos
electrónicos hasta que el último de ellos, en abril de
2005, llevó a la mujer a tomar una decisión drástica
tras leer horrorizada que el mensaje le ofrecía que
eligiera entre "sexo o violencia", así como que
se atuviera a las consecuencias si no optaba por la primera
de ambas opciones.
MODIFICACIONES
DE LA PROPIA VICTIMA
Del último
mensaje fueron testigos tanto el jefe de ambos como el
resto de compañeros, ya que la destinataria optó por
reenviárselo a todos ellos para ponerles al corriente de
la situación. El supuesto autor, que fue finalmente
despedido, reconoce haber escrito correos a su compañera
pero rechaza el contenido del último y alega que la
denunciante introdujo sustanciales modificaciones.
Sin embargo,
un informe pericial realizado por un ingeniero informático
ha ratificado que los mensajes recibidos por la víctima se
corresponden con los remitidos por el imputado y descartan
que el polémico correo de abril de 2005, el que ofrecía
"sexo o violencia", fuera fruto de modificaciones
introducidas a posteriori por la compañera de trabajo.